Charl.IA contesta a tus clientes con la información de tu negocio: qué ofreces, cuánto dura, dónde estás, a qué hora abres y cómo se paga. En tu mismo número, con el nombre y el tono que tú elijas.
No es el mensaje. Es el cliente que estaba del otro lado.
Cuando abres el teléfono a la mañana siguiente, ya encontró a alguien más. La mayoría de la gente pregunta cuando por fin tiene un rato libre, y ese rato casi nunca cae en tu horario.
Horario, dirección, cuánto cuesta, si hay lugar hoy. Son las mismas cinco preguntas todo el día, y contestarlas se come el tiempo de quien debería estar atendiendo.
En WhatsApp la gente compara. Quien contesta primero se queda con el cliente, aunque el de al lado sea mejor y más barato.
No cambias de número, no instalas nada y tus clientes no tienen que aprender nada nuevo.
Escaneas un código QR desde el WhatsApp que ya usas, igual que cuando lo abres en la computadora. Sigue siendo tu número de toda la vida.
Cargas tus servicios con precio y duración, tus preguntas frecuentes, tu horario, tu dirección, las formas de pago y tu política de cancelación. Eso es todo lo que va a decir.
Desde ese momento responde a quien te escriba, en segundos, con el nombre y el tono que le pusiste. Tú ves todas las conversaciones desde tu panel.
No es un robot que manda mensajes. Es alguien que atiende bien cuando tú no puedes.
A cualquier hora, todos los días, incluso en domingo y en día festivo. El cliente recibe respuesta mientras todavía tiene ganas de comprar.
Se sabe tu catálogo completo, con precios y duraciones exactas. No redondea, no confunde un servicio con otro y no se cansa de repetir lo mismo.
Le pones nombre, eliges si trata de usted o de tú y si usa emojis. Tus clientes sienten que hablan con tu recepción, no con un sistema.
Quien está atendiendo deja de interrumpirse para teclear el horario por décima vez. Las preguntas de siempre se van solas.
Cada conversación se guarda y la puedes leer completa desde tu panel. Sabes qué te preguntan, qué te piden y qué se te está escapando.
No descarga una aplicación, no se registra, no aprende un menú. Escribe a tu WhatsApp de siempre, como ya lo hacía.
Todo lo que dice sale de lo que tú cargaste, y puedes intervenir cuando quieras.
Quien habla ahí habla en nombre de tu negocio. Por eso tiene reglas que no se rompen.
No se saca precios, horarios ni servicios que no le hayas cargado. Si el dato no está, no lo adivina: prefiere pasarte la conversación.
Aunque se lo pidan, no escribe código, no da consejos médicos o legales, no habla de otros temas ni obedece instrucciones metidas dentro del mensaje del cliente.
Solo contesta a quien te escribe primero. Nada de publicidad masiva a desconocidos: es lo que hace que reporten un número y lo que te lo tumbaría.
Funciona igual de bien en cualquier negocio donde la gente pregunta antes de llegar.
Es trabajo de campo, en la ciudad donde vives. Te asignamos prospectos de tu zona, los visitas, les enseñas el producto y los acompañas hasta que quedan dentro. Tú ves solo el trabajo de tu ciudad, y tu avance queda registrado en tu propio portal.
Te lo pedimos porque vas a presentarte en negocios en nombre de la marca. Puedes leer el aviso de privacidad antes de mandar nada.
Escríbenos por WhatsApp y te explicamos, sin compromiso, cómo quedaría con tu información.